En solemne Misa Te Deum por
fiestas del Cusco, ayer, en
la Basílica Mayor de la
Catedral, Mons. Isarael
Condorhuamán Estrada,
Vicario General de la
Arquidiócesis del Cusco,
invocó a los feligreses,
para que en estas fiestas,
no solo hagamos culto al Sol
que idolatraban nuestros
ancestros, sino más bien al
otro Sol, aquel quizá mucho
más importante por ser la
luz que nos saca de las
tinieblas y viene de Cristo.
En la Homilía,
Mons. Israel, hizo alusión a
Juan el Bautista,
a quien celebramos ayer,
aduciéndolo como el
personaje que nos hace
descubrir el auténtico sol
que nace de lo alto, de
Cristo, el hijo de Dios.
Señaló que nuestra vida
iluminada por la fe es
importante y mucho más
linda, pues la vida en la
oscuridad puede significar
calumnia, difamación,
mentira, hasta mafia y todo
aquello que debilita al
prójimo, por lo
tanto, es importante, dijo,
calcular lo oportuno,
lo sensato y lo prudente
para corregirnos mutuamente.
En la solemnidad
de esta ceremonia, la parte
más emotiva lo constituyó la
Consagración del Pan y
el Vino, pues Mons.
Israel Condorhuamán Estrada
lo hizo en el idioma mater,
el quechua, el coro
entonando el “Qanmi
Dios Kanki” y
autoridades y
feligreses en general
entonándolo con profunda fe,
también. Tras el abrazo de
la paz, vino la comunión y
al finalizar la invocación
de festejar todos juntos la
fiesta del Cusco con la luz
auténtica que es Cristo,
aquella que ilumina y no
tinieblas que oscurece y
provoca zozobra.