|
Excelentísimo Monseñor
JUAN ANTONIO UGARTE PEREZ
|
Mons. Juan Antonio Ugarte, nació en Lima el 23 de setiembre de 1938. Hizo sus estudios primarios y secundarios con los Hermanos Maristas, en el Colegio “Champagnat”. Teniendo raíces cusqueñas, de niño vivió vacaciones maravillosas en la casa hacienda de su abuela en Yucay, así mismo en Mollepata y Curahuasi. Siendo Scout desde niño, tuvo la oportunidad de viajar y conocer muy bien el Perú.
Estudió Ingeniería Química-Industrial, en la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), graduándose en 1961 e incluso fue delegado al Congreso Universitario de Arequipa en 1958. Ya graduado, trabajó en el “Centro Nacional de Productividad” y en el “Instituto de Ingeniería de Producción” de la UNI, en 1962 y 1963. Dictó cursos de “Estudio del Trabajo” en diferentes empresas, como Cementos Pacasmayo, a todos los niveles de trabajadores.
Viajó a Roma en 1963, para continuar los estudios sacerdotales que había iniciado en Lima en 1959, se trasladó a la Universidad de Navarra (España) en 1965, donde completó la teología e inició estudios de Derecho Canónico. El 27 de agosto de 1967, recibe la ordenación sacerdotal por la imposición de manos del Obispo de Segovia, incardinándose en el Opus Dei y obtiene el Doctorado en Derecho Canónico en 1968, año en que regreso al Perú.
En noviembre de 1968 viajó a Piura, su primer destino como sacerdote y conformó, además, el primer grupo de profesores que iniciaron la Universidad de Piura, siendo maestro en esa casa de estudios superiores en dos períodos, inicialmente, dictando curso de Ingeniería y en su segundo período, de 1971 a 1977, cursos de Teología. Realizó importante labor pastoral en Piura, Chiclayo y Cañete donde mostró especial predilección por los jóvenes universitarios y las empleadas del hogar.
En 1983 colabora con el Arzobispado de Piura, prestando sus servicios como Canciller. Ese mismo año el Santo Padre lo nombra Obispo, y recibe la plenitud del sacerdocio el 2 de octubre, de manos de Mons. Mario Tagliaferri, Nuncio Apostólico de España. En 1987 asistió como delegado de la Conferencia Episcopal Peruana en el Sínodo de Obispos. En 1994 fue elegido por la Asamblea de la Conferencia Episcopal Presidente de la Comisión episcopal de Liturgia, cargo para el que fue reelegido para un segundo y último período hasta el 2000. Este mismo año fue elegido presidente de la Comisión Episcopal de Familia, para la que fue reelegido el año 2003 para un segundo y último período.
Prestó servicios episcopales en la Diócesis Abancay (1983-1986), en la arquidiócesis del Cusco (1986-1991) y en la Prelatura de Yauyos (1991-1996). En esas circunscripciones ha desarrollado también su labor pastoral predicando numerosos retiros y ejercicios espirituales a sacerdotes, religiosos y religiosas de vida activa y contemplativa, el Santo Padre le encarga la Prelatura como Administrador Apostólico en abril de 1996, y desde 1997 es el Obispo-Prelado. Allí ha promovido, alentado y vivificado iniciativas sociales como albergues infantiles, comedores populares, etc. El 29 de noviembre del 2003 se hizo público su nombramiento como Arzobispo del Cusco y asume el nuevo encargo el 30 de enero del 2004. Posteriormente fue elegido miembro del Consejo Permanente de la Conferencia Episcopal y el 2006, delegado ante el CELAM, cargo que actualmente ostenta.
Asumió el cargo de Arzobispo del Cusco con mucho orgullo, pues además de ser una ciudad maravillosa, Cusco es la sede episcopal más antigua del Perú, creada cuatro años antes que la de Lima. Con algo de experiencia de trabajo episcopal, inició una labor gratificante, pues encontró una institución con ingresos y posibilidades de mejorar la situación de las parroquias, construyendo diferentes casas parroquiales, priorizando la formación de los sacerdotes y atendiendo prioritariamente el Seminario San Antonio Abad. Mons. Juan Antonio Inició el Programa de Parroquias del Nuevo Milenio, posibilitando la creación y construcción de nuevas parroquias para cubrir las necesidades actuales que el pueblo católico del Cusco y la modernidad demanda.
Apoya, igualmente, a las diferentes órdenes religiosas y Comisiones Arquidiocesanas, realiza obras de asistencia social en sus extensiones de Cáritas y la Oficina Arquidiocesana de Apoyo a la Familia, creó en el Arzobispado oficinas con las que antes la institución no contaba, como por ejemplo: Asesoría Legal, la Oficina Técnica de Proyectos, la Oficina de Inventario y Catalogación de Patrimonio Mueble, RIIAL, la oficina de Auditoría e Imagen Institucional. Siendo su propósito seguir avanzando, por el bien de toda la Iglesia, no obstante a las dificultades e incomprensiones , espera dejar al término de su gestión, una institución fortalecida al servicio siempre de los más urgidos y desamparados.