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El escudo episcopal se halla cortado mediante el
bastillado en punta, y esa honorable que deja la
impronta del blasón cusqueño, raigambre familiar
del arzobispo, que ostenta en su único campo un
baluarte almenado.

A tal partición corresponde un campo superior de
oro donde campea un águila bicéfala, simbolismo
adecuado de la tierra limeña donde Monseñor
Ugarte nace y realiza sus estudios. En dicho
campo, ocupando el Punto de Honor del Escudo, La
Virgen Estrella del Mar, domina el blasón,
esmaltado en gules - símbolo y representación de
la caridad - recordándonos que Dios es amor
(1
Juan 4,8)
En el campo inferior, correspondiente a la
Punta, la espada de plata de San Miguel
atraviesa un escudete del mismo metal, situado
en el Ombligo del Blasón, que ostenta la bella
flor del valle a apurimeño.
Este campo sinople, esmalte de la Esperanza y el
Servicio, alberga una doble significación en sus
figuras heráldicas pues la espada de San Miguel
corresponde a la ciudad de Piura, beneficiaría
de las primeras actividades pastorales del nuevo
Arzobispo, y la flor de Abancay, donde realizó
sus primeras labores pastorales como obispo
auxiliar de aquella jurisdicción eclesiástica.
EL LEMA

Ostenta la banda del Escudo el lema que anuncia
la esmerada colocación de la Estrella en el
Blasón: Iter Para Tutum – Prepáranos un camino
seguro – para que, tal como continúa el himno
Mariano Ave maris Stella, viendo a Jesús siempre
nos alegremos. Es la exultación de amor a la
Virgen, cuya protección implora el lema, lo que
distingue y vertebra el plan de acción del
Arzobispo y distingue y alienta la fuerza de su
ministerio.
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