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Palabras del Pastor
Cusco 15 de Setiembre 2013

XXIV Domingo del Tiempo Ordinario
'Somos responsables de ayudar Cristo a que los méritos de la redención lleguen a los hombres de cada generación '
Muy queridos amigos:

Hoy, domingo XXIV  del Tiempo Ordinario tenemos la fiesta de la Virgen Dolorosa, y ayer, tuvimos la Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, que aquí en el Cusco se vive de modo muy especial en el Santuario del Señor de Huanca, donde yo acudo todos los años a  celebrar la Santa Misa.

En el Perú en general y en  el Cusco particularmente hay una gran devoción a la Cruz, como signo cristiano; y hay en muchas partes del Perú peregrinaciones penitenciales. Nuestro pueblo entiende muy bien la necesidad que tenemos de penitencia, no solamente para reparar las culpas personales de nuestros pecados, sino para colaborar con Dios en el perfeccionamiento de la redención por decirlo de alguna manera. A ver si me explico: los teólogos nos hablan de la Redención Objetiva y de la Redención Subjetiva. La Redención Subjetiva es la adquisición de los méritos de Cristo que forman un depósito infinito, pues Cristo redimió a la humanidad de todos los tiempos muriendo en la Cruz; toda su vida es una vida redentora que culmina en la Cruz y en la resurrección, no hay que olvidarlo y tampoco separar estas dos cosas.

San Pablo dice una frase que pudiera sonar extraña: “cumplo en mi cuerpo, lo que falta para la redención de Cristo, por su cuerpo que es la Iglesia”. A ver si me puedo explicar, hemos  sido ya redimidos toda la humanidad cargado con  todos los pecados de cada uno de nosotros, y eso forma un deposito infinito, pero esos méritos tienen que ser aplicados a cada hombre, de cada generación, por lo tanto,  cada uno somos responsables de alguna manera de ayudar Cristo a que esos méritos suyos lleguen a los hombres de cada generación y eso es a lo que llaman los teólogos la Redención Subjetiva. Juan Pablo II, nos escribía una carta que se llamaba SALVIFICI DOLORIS (el dolor salvífico), que habla sobre el sufrimiento. Los enfermos tienen un padecimiento grande ante los ojos de Dios, cuando unen sus dolores, miseria y sufrimientos a la Cruz de Cristo. Cada uno de nosotros puede y debe poner su granito de arena ofreciendo toda su vida en sacrificio y haciendo también penitencia voluntaria; ofreciendo al Señor pequeños o grande Sacrificios, podría ser una peregrinación a Huanca, caminando toda la noche o al Santuario de Qoyllorit'i esas son ya penitencias serias, sin embargo no debemos exagerar. Hay mucha gente que hace cosas por la salud de su cuerpo, como salir a correr, jugar, ejercitarse  etc… todo parece bien, en cambio sí es una mortificación o privación de algo por amor de Dios o por ofrecerlo a Dios, eso no está bien visto, eso no debe ser así, seamos sensatos, coherentes.

Hoy celebramos la Misa de Fiesta de la Virgen Dolorosa junto a la Cruz; Ella siempre se encuentra junto a la Cruz. Vamos a pedirle a nuestra Madre Santísima que nos ayude a entender la eficacia de ese Dolor Salvífico, de esa necesidad que tenemos de ayudar a Cristo para que sus méritos infinitos lleguen a cada hombre de nuestra generación.

Queridos amigos que Dios nos bendiga a todos.


+ Juan Antonio Ugarte Pérez 
Arzobispo del Cusco


 
 
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