Síguenos en FacebookSíguenos en TwitterSíguenos en YouTube
Palabras del Pastor
Cusco 14 de Setiembre 2014

La Exaltación de la Santa Cruz
'El que quiera seguirme, niéguese a sí mismo, tome su cruz de cada día y sígame'
Muy queridos amigos:

Este domingo XXIV del Tiempo Ordinario, se celebra la Exaltación de la Santa Cruz, solemnidad que se conmemora de modo muy particular en el Perú y sobre todo en el Santuario del Señor de Huanca, donde se celebra la Santa Misa, con la presencia de una gran multitud de fieles.

Este domingo, entonces debemos hablar de la Santa Cruz, pues no hay cristianismo sin Cruz; el cristianismo no se entiende, sino se entiende a la Cruz. Dios quiso redimirnos mediante la Cruz, por eso nos entregó a su hijo para que nos rescatará del pecado mediante su sacrificio. Dice San Pablo, que el Hijo de Dios se  hizo obediente hasta la muerte en la Cruz, y esa muerte no era cualquier muerte, pues fue una muerte terrible, espantosa y Él quiso sufrir todo eso por nosotros, y por eso nos dice: “El que quiera seguirme, niéguese a sí mismo, tome su cruz de cada día y sígame”, ¿Qué es lo que nos está diciendo?, ¿En qué quiere que le ayudemos?, ¿Y cómo le vamos a ayudar?, sí Él nos ha redimido con su sufrimiento, Él ha redimido a todos los hombres de todas la generaciones.

Los teólogos tienen una explicación. Dicen que la redención objetiva se realizó ya por Cristo, pero hay una redención subjetiva, es decir que esos méritos infinitos, ese depósito de la redención inmensa, tiene que ser aplicado a cada hombre de cada generación, y Dios quiere que nosotros lo ayudemos en esa distribución de los méritos de Cristo, ¿Cómo quiere que lo ayudemos?, uniendo nuestros sacrificios a los sacrificios de Cristo, es decir nuestra vida entera ofrecida en sacrificio a Dios. Sacrificio viene de la palabra “Sacrum Facere”, que significa, hacer algo sagrado a Dios; y eso se hace fundamentalmente en la Santa Misa; en el ofertorio se lleva el pan y el vino que representan todo lo que cada uno lleva consigo y lo deposita en el Altar Mayor, y en el momento de la consagración ese pan y ese vino se convierte en el sacrificio de Cristo y en nuestros sacrificios. Todo lo que hemos llevado a la Misa se une al sacrificio de Cristo y adquiere ese valor de corredención, ese el sentido que tiene la Cruz en nuestra vida.

Vamos a pedirle al Señor y a su Madre Santísima la Virgen María, para que nos ayuden a descubrir esa realidad mística, maravillosa y ponerla en práctica, ofreciendo cada mañana y varias veces al día nuestra vida entera. Nuestro mejor sacrifico es nuestro cuerpo cansado por el trabajo diario; nuestra vida puede tener ese valor, si lo ofrecemos y lo unimos a Cristo en la Santa Misa, por eso es tan importante. La Misa no es una ceremonia a la que hay que ir, sino, es el momento en el que unimos nuestra vida al sacrificio de Cristo y nos hacemos corredentores de Él.

Que Dios nos bendiga a todos.

 + Juan Antonio Ugarte Pérez 
Arzobispo del Cusco




 
 
:: Noticias
:: Católico al Día
:: Calendario
     
 
 
   

© Copyright 2011. Todos los derechos reservados.
 Web: www.arzobispadodelcusco.org Correo:riial@arzobispadodelcusco.org Teléfono: +5184 225211
Resolución Minima 1024 x 768 IE8