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Palabras del Pastor
Cusco 9 de Febrero 2015

V Domingo del Tiempo Ordinario
'Debemos estar siempre disponibles a escuchar y atender a los demás'

Muy queridos hermanos: 

Un saludo fraterno y mi deseo de paz para todos y cada uno de Ustedes. Hoy domingo, que nos reunimos nuevamente para escuchar el gran mensaje que nos da el Señor, el evangelista Marcos nos relata los acontecimientos que ocurrieron cuando Jesús visitó a la familia de Pedro y curó a su suegra que se encontraba enferma; luego, en la tarde, se dedicó a atender a los enfermos que en gran cantidad eran traídos por sus familias, para que sean curados por Jesús, expulsando, incluso, muchos demonios. Al terminar, Jesús cansado, da gracias a Dios por todas las actividades que ha desarrollado durante el día.

Si unimos todos estos actos, podemos armar el programa de vida de Jesús, donde la oración siempre estuvo presente, antes y después de su jornada. Lo dice Marcos: “De madrugada dejó el lugar donde descansaba y salió a un lugar lejano para hacer oración”. Jesús siempre empezó toda jornada, uniéndose íntimamente con su Padre, ¡qué hermoso, Jesús orando, llenándose de esas energías espirituales para después comunicarlas a los demás!

En este evangelio, vemos a Jesús predicando, enseñando, anunciando el mensaje de Dios. Vemos un Jesús que visita a las familias, teniendo con ellos un contacto personal, con amor y cariño de hermano, frente a quien tiene en ese momento una necesidad. Apenas le dijeron que la suegra de Pedro está enferma, inmediatamente fue a visitarla y sabemos que se pasó un buen momento del día estando en medio de esa familia y luego, además, atiende a todas las personas que le traen para que él les devuelva la salud. Toda una jornada dedicada exclusivamente a predicar la Palabra de Dios, a hacer el bien a los demás, unido íntimamente en la oración con el Señor. Éste es el programa de vida de Jesús, programa de vida que debe ser de todo cristiano: empezar cada mañana uniéndose a Dios en oración, ese momento tan íntimo del cristiano con el Señor, para poder escuchar su mensaje, su palabra y llenarse de este mensaje de amor; y, con ese mensaje de amor, afrontar el día.

Cada uno de nosotros, tenemos miles de ocupaciones que hacer en el día, tanto en el trabajo como en la familia y siempre estamos en contacto con quien nos necesita; de allí la necesidad de imitar a Jesús, para compartir con ellos sus alegrías, penas e inquietudes; donde, a través de la palabra, la mirada, el gesto, la atención, podamos transmitir el amor de Dios. Imitar a ese Jesús misericordioso que frente a un enfermo o persona poseída por un espíritu maligno, no se queda indiferente, sino al contrario, inmediatamente, busca su salud, busca su liberación. Así nosotros también, durante el día, debemos estar siempre disponibles a escuchar y atender a los demás, a cuanta persona se encuentre preocupada o desesperada con sus problemas; no debemos ser indiferentes y estar siempre disponibles a escucharlos. Es eso lo que nos pide Jesús, además de dar espacios para la oración diaria, predicar su palabra en todo lugar y momento y pasar el tiempo haciendo el bien a los demás, para mayor gloria de Dios.

Queridos hermanos que Dios me los bendiga a todos ustedes.

 + Richard Daniel Alarcón Urrutia
Arzobispo del Cusco



 
 
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