Síguenos en FacebookSíguenos en TwitterSíguenos en YouTube
Palabras del Pastor
Cusco 19 de Julio 2015

XVI Domingo del Tiempo Ordinario
'Vamos a un lugar tranquilo a descansar'
Muy queridos amigos y amigas:

Estamos con el corazón lleno de alegría por haber vivido en estos días una experiencia maravillosa como Iglesia del Cusco. En esta semana que ha pasado, hemos tenido la primera Semana Pastoral con el tema de “La Comunión Eclesial”, la Koinonia, que es la unión en un mismo espíritu de todos los integrantes de la Iglesia. Y nos alegra mucho porque el Señor nos ha dado un signo y una señal de su presencia; y nos anima, así unidos en comunión, a trabajar juntos en la gran tarea de la evangelización. Y casualmente, iluminados por esta experiencia de nuestra Iglesia del Cusco, ese mensaje de este domingo nos lleva también a reflexionar cómo el Señor se preocupa por la recuperación de la salud y también del esfuerzo que se pone en la gran y ardua tarea de la evangelización.
 
 
No olvidemos que estamos en este Tiempo Ordinario acompañando a Jesús como discípulos, y los discípulos escuchan la Palabra del Señor, los discípulos tratan de comprender el mensaje, son testigos de los signos que hace Jesús, son testigos de las acciones milagrosas que realiza Jesús. Cuando son enviados a dar ese testimonio y regresan después de haber realizado su primera misión, llenos de alegría, entusiasmo, pero también cansados, porque predicar el Evangelio, salir, recorrer pueblo tras pueblo, visitar las casas, agota físicamente al discípulo enviado por Jesús. Allí tenemos un detalle hermoso, Jesús les dice “vamos a un lugar tranquilo a descansar, a reparar las fuerzas que se han gastado en cumplir la tarea misionera de anunciar el Reino de Dios”; y suben a una barca con esa intención, porque los discípulos estaban completamente entregados a su obra misionera y no tenían tiempo ni siquiera para comer; y es el mismo Señor el que se preocupa de darles ese espacio de descanso, de tranquilidad. Llegan en la barca, casualmente para poder disfrutar de unos momentos de apacible descanso y se encuentran con un pueblo hambriento de la palabra de Dios y el Señor se conmueve de ver a ese pueblo que le estaba esperando con ansias de escuchar su palabra, de poderle mirar, tocar, de poderle sentir, y ser atendidos en sus necesidades, y Jesús llega a sentir en su corazón la gran necesidad que tenían de Él, de su mensaje, por eso termina el Evangelio diciendo “Jesús se compadeció porque parecían ovejas que no tenían pastor y se puso a enseñarles muchas cosas”.
 
 Vemos entonces estos dos aspectos: Primero, el Señor se preocupa de sus discípulos y los lleva a un lugar tranquilo a descansar para que reparen sus fuerzas, y en segundo lugar, cómo se conmueve ante un pueblo que necesita escuchar su palabra porque caminaba como una oveja sin pastor. Son dos dimensiones de ese Jesús que es bueno, es hermano, es amigo, que sabe detectar las necesidades de los suyos y también de los demás. Esto nos da una lección a nosotros también como miembros de la Iglesia; todos también tenemos que preocuparnos los unos de los otros, para unos saberles dar las atenciones necesarias, el espacio necesario, la fraternidad necesaria, para que se sienta con esa alegría de ser acogido, de ser comprendido, de ser acompañado en su misión y en su tarea. Qué bonito es darnos un abrazo, decir un gracias y salir de repente a compartir una comida, una cena, momentos y espacios de amistad, de fraternidad, eso levanta el ánimo del evangelizador, del miembro de la iglesia, de aquel que es agente de evangelización porque siente la fraternidad; y por otro lado también, tener el corazón disponible para ser sensible a las necesidades de los demás, Jesús también estaba cansado, muy cansado por toda su tarea misionera pero cuando ve que alguien necesitaba de Él, dejaba de lado su cansancio y se entregaba totalmente a atender las necesidades de su pueblo.
 
La evangelización no puede detenerse y en cada corazón que tiene hambre de Dios hay que redoblar las fuerzas para poder atender y llevar el mensaje de Cristo a los demás. Que nunca tengamos en nuestra vida una sensación de indiferencia y menos de comodidad en la tarea evangelizadora; entreguémonos de alma, vida y corazón, y también aprendamos a vivir como Jesucristo, con un corazón sensible, un corazón fraterno y un corazón disponible a buscar siempre el bien de los demás.
 
Que Jesucristo sea tu modelo y ejemplo de ser un auténtico evangelizador de su mensaje. Que Él les bendiga hermanos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.        
  
+ Richard Daniel Alarcón Urrutia
Arzobispo de Cusco



 
 
:: Noticias
:: Católico al Día
:: Calendario
     
 
 
   

© Copyright 2011. Todos los derechos reservados.
 Web: www.arzobispadodelcusco.org Correo:riial@arzobispadodelcusco.org Teléfono: +5184 225211
Resolución Minima 1024 x 768 IE8