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Palabras del Pastor
Cusco 9 de Agosto 2015

XIX Domingo del tiempo ordinario (Jn 6,41-51)
'Yo soy el pan que ha bajado del cielo'
Muy queridos hermanos y hermanas:
 
Mi gran deseo ¡que la paz del Señor reine en sus corazones! Qué alegría compartir con ustedes el mensaje de la Palabra de Dios en este domingo. Estamos en el Tiempo Ordinario, somos discípulos del Señor, y vamos escuchando sus palabras y aprendiendo de su forma de ser, de sus actitudes, de sus gestos de amor, cariño y humildad con la gente.
 
Hace unos domingos hemos contemplado desde la fe la multiplicación de los panes, y a partir de ese hecho tan maravilloso de multiplicar cinco panes y dos peces para una multitud de más de cinco mil personas, Jesucristo nos invita a meditar y reflexionar sobre el misterio de la Eucaristía. Jesús comparte con nosotros esta reflexión sobre lo que significa su presencia en el Misterio de la Eucaristía; el pan que se convierte en su cuerpo y el vino que se convierte en su sangre. Pan convertido en cuerpo entregado en la Cruz, sangre derramada en la Cruz para nuestra salvación.
 
A partir de hoy, y en los siguientes domingos, la Palabra del Señor nos llama a poner nuestra mirada en este misterio tan grande, del cual tú y yo tenemos experiencia desde niños. Recordemos que un día nos prepararon con tanta ilusión y tanto cariño para recibir la Primera Comunión; y hemos recibido a Jesús porque hemos expresado nuestra fe, nuestra aceptación de que en este pan, en la hostia esta Jesucristo vivo y resucitado; Él está presente con toda su humanidad y divinidad, Dios con nosotros, esa es la comunión; pero esta fe no ha sido fácil de aceptarla, al principio los judíos, cuando escuchaban a Jesús que hablaba y decía que Él era el pan del cielo que había bajado para darle vida al mundo, no le creían, dudaban de Él y hasta lo criticaban.
 
El Evangelio casualmente empieza con esta parte dura, difícil también para el mismo Jesucristo, sus mismos paisanos dudan de Él, y dicen: “Cómo vienes tú a decirnos que has bajado del cielo, si tú eres el hijo del carpintero, si te hemos conocido desde pequeño”; siempre con la duda frente al misterio de Cristo. Jesús les dice bien claro “Dejen de criticar”, y les expone esta comparación utilizando el ejemplo del pan, con su vida, entrega, amor y sacrificio por toda la humanidad.
 
Jesucristo en este domingo primero nos dice: “Yo soy el pan que ha bajado del cielo”; después agrega “nadie puede venir a mí si el Padre no lo ha enviado”; por lo tanto para poder aceptar a Jesucristo presente en la Eucaristía necesitamos la fe; la fe es un don de Dios, por lo tanto hay que pedírsela. En segundo lugar Jesús dice: “Yo soy el pan de la vida, el que coma de este pan vivirá eternamente”, aquel que recibe a Jesús en su corazón a través de la comunión, tiene la gran promesa de participar en esta vida, de la vida de Dios y luego de la vida eterna.
 
Creo que esta semana debemos preguntarnos ¿hasta dónde tenemos fe de la presencia de Jesús en la Eucaristía?, reflexionemos, meditemos y aceptemos en el corazón que Jesucristo está vivo en esa Eucaristía de la cual todos participamos cada domingo, ese pan llamado Jesucristo que ha venido a darnos vida.
 
Que el Señor derrame bendiciones a todos y cada uno de ustedes. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
 
+ Richard Daniel Alarcón Urrutia
  Arzobispo Metropolitano de Cusco
 


 
 
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