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Palabras del Pastor
Cusco 13 de Noviembre 2016

XXXIII Domingo del Tiempo Ordinario
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Queridos amigos y amigas:
Como cada domingo, les traigo este mensaje de fe y esperanza. Jesucristo es nuestra esperanza, que Él reine en tu corazón, en tu familia y en tu vida.

Estamos dentro de la temática del mundo que Jesucristo nos viene revelando a través de su Palabra en este mes de noviembre, el domingo pasado veíamos el tema de la resurrección; hoy, la Palabra de Dios nos invita a reflexionar sobre lo que significa el final de los tiempos. Algún día, tarde o temprano, no solamente en nuestra vida personal, sino también la humanidad y el mundo en el cual vivimos, tendrá su etapa final, pero no es una etapa final de destrucción total, sino, una etapa de renovación a un mundo nuevo, a una tierra nueva, que es la que Jesucristo nos ha ofrecido con su resurrección y su salvación. Escuchando la Palabra del Señor tenemos que iluminar todas las realidades, a partir de la verdad que Jesús nos ha revelado, verdad a la cual todos tenemos que aferrarnos y así iluminar los acontecimientos de nuestra vida y lo que va ocurriendo a nuestro alrededor. Este domingo la Palabra del Señor nos recuerda aquellas expresiones que usa Jesucristo para advertir a sus discípulos que va a haber un final, pero no un final trágico, sino un final de transformación. Esta verdad nos tiene que ayudar a todos nosotros a comprender lo que está sucediendo en estos tiempos y por lo tanto, iluminados con la Palabra de Jesús, tenemos que animarnos, porque la palabra de Dios es para alentarnos a mirar el futuro con la esperanza cristiana. Por lo tanto al tratar el tema del final de los tiempos, nuestra fe, no tiene un sentido fatalista, no intenta asustar a nadie o provocar un caos o una crisis, pues ya tenemos problemas suficientes en nuestras vidas.

La palabra de Dios jamás intentará tocar o inquietar nuestro corazón con cosas negativas, el mensaje de Jesús, es un mensaje de esperanza y nos invita a mirar los acontecimientos que vienen ocurriendo, pues a través de ellos tenemos que leer la revelación de Dios, que nos habla del proceso para pasar al mundo que Él tiene preparado para todos sus hijos. Por lo tanto y recordando las palabras del Señor, vamos a escuchar que el Evangelio de este domingo y de todos estos días, nos habla de conflictos humanos, de desastres naturales, de persecuciones a la iglesia; es como si hubiera una crisis a nivel mundial y a nivel social; frente a esta situación nuestra mirada debe ser una mirada de fe, una mirada serena, porque esto es lo que está ocurriendo y seguirá ocurriendo, porque es el hombre mismo el que va provocando muchas de estas situaciones y al final el pecado y las malas acciones de los hombres, nos llevan a la trágica situación que estamos viviendo.

Pero Dios mira las cosas desde otra óptica y aprovecha esta situación trágica, para convertirla en todo lo contrario, en un reino de vida, de amor y de paz; por lo tanto que estos acontecimientos que vemos ahora, guerras, violencia, desórdenes sociales que llegan al extremo de no respetar la vida humana en el vientre de la madre, en el seno de la familia o en el orden social; que nada de esto logré causar en nosotros temor, angustia o desesperación, miremos la situación con fe, serenidad y esperanza; pero eso sí, no dejemos que nadie nos engañe, ni que hagan uso de estos elementos para crearnos pánico y miedo, Dios no actúa de esa manera, es una advertencia para mantenernos fieles y firmes en la fe y en la esperanza, es un llamado para aprovechar este tiempo, en medio de estas circunstancias, y mantenernos en la fidelidad a nuestra fe, en dar testimonio del amor de Dios y saber que Él está con nosotros, que nos acompaña y que si estamos puestos en sus manos, nada nos va a suceder.

Por lo tanto estos días reflexionemos sobre el final de este mundo, que de alguna manera nos está anunciando el final de todo pero sin decirnos cuándo, pues Dios lo tiene oculto a los ojos de los hombres; pero sí hay señales que nos indican que estamos caminando cada día en este proceso. Por lo tanto que esta semana sea de reflexión, te invito a que cada día le des gracias a Dios por el día que te ha regalado y pon todo tu esfuerzo, para que junto al de la iglesia, hagamos de este mundo, un mundo nuevo.

Que el Señor te acompañe en estos días de profunda reflexión, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

+ Richard Daniel Alarcón Urrutia
Arzobispo Metropolitano del Cusco


 
 
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