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Palabras del Pastor
Cusco 18 de Maro 2017

III Domingo de Cuaresma
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Muy queridos amigos y amigas, para esta Tercera Semana de Cuaresma, le pedimos al Señor que nos de su gracia para emprender una nueva vida en Jesucristo.
 
¡Cómo va pasando el tiempo! Ya entramos a la Tercera Semana del Tiempo de Cuaresma, prácticamente casi estamos a la mitad de este etapa y sería bueno volver la mirada para ver que hemos hecho en estas dos semanas que han pasado, hasta dónde hemos llegado en este caminar como Iglesia en este Tiempo de Cuaresma, camino a la Pascua del Señor.
 
Si hay algo importante para esta tercera semana, es que la Palabra del Dios nos va enseñar a ser sinceros, a conocernos a nosotros mismos para dar una respuesta sincera al Señor. Nadie mejor que Dios nos conoce y conoce profundamente nuestro corazón, por eso, en el pasaje del Evangelio que vamos a escuchar esta semana, el evangelista Juan, nos va a presentar el encuentro de Jesús con la samaritana; esta escena nos va a dar la razón de lo que en esta Tercera Semana de Cuaresma el Señor nos invita a poner en práctica.
 
Vamos a ver como el Evangelio para este domingo, nos presenta a Jesús sentado en el pozo, aparentemente está buscando tomar agua y por ahí aparece una mujer de Samaria, una mujer samaritana que tenía muchos problemas, pero figurativamente ella estaba muy bien. Jesús comienza a dialogar con ella a partir de la necesidad de tomar agua y esta mujer se va dando cuenta que Él comienza a hacerle preguntas que le cuestionan; ella se incomoda un poco, trata de evadir las preguntas, Jesús sin embargo, quiere llegar al centro de su corazón, Él sabe muy bien que hay en el corazón de esta mujer y a través del dialogo y esa confrontación con la palabra, esta mujer llega a descubrir hasta donde le conoce Jesús y ahí reconoce la raíz de sus pecados, cuando ella se ve descubierta por nuestro Señor.
 
Aquí entra la actitud del Señor y Él se presenta como el agua viva. El agua es símbolo de vida verdadera, es por eso que, Jesús nos ofrece con esa agua su ternura, comprensión, perdón; por ello cuando la mujer se descubre en la trasparencia de su corazón, no se ve condenada, ni juzgada, por el contrario sabe que Jesús la mira con amor; y le dice: “Ahora a partir de esta realidad tuya, comienza a reconstruir tu vida”; y Jesús se alegra porque esta mujer sale completamente renovada, con una nueva vida, con la vida y el agua viva de Jesús.
 
Este pasaje, nos debe de invitar en esta Tercera Semana de Cuaresma, a aprender un poco a encontrarnos con Jesús y a dialogar con Él, por eso lo más importante hermano y hermana, es que esta tercera semana practiques lo que antiguamente se llamaba el examen de conciencia. Haz tu examen de conciencia, ponte delante de Jesús y pregúntale a Jesús ¿cómo me ves?, y junto con Jesús comienza a mirarte a ti mismo, Él ya te conoce, pero muchas veces tú no te conoces a ti mismo y deja que Él penetre e ilumine ahí dentro, ese punto central donde está la raíz de todos tus problemas y la raíz de todos tus pecados y déjate mirar por Jesús, no tengas vergüenza de decirle a Jesús que hay dentro de ti, Él ya lo sabe. Jesús no te va a condenar, ni te va a juzgar y tampoco te dirá cosas que te van a desanimar. Por el contrario, Él te va a perdonar y te va a decir levántate, vuelve otra vez a empezar y así, como esta mujer samaritana sal contenta y feliz a compartir con los demás.
 
Mi hermano y mi hermana, que esta tercera semana, sea para ti, un encuentro y un dialogo. Dialoga con Jesús, deja que Jesús te cuestione, deja que Jesús entre hasta a los más hondo de tu corazón, reflexiona tú y también tu familia, reflexiona bien en el centro del corazón de tu familia, qué problemas, qué dificultades hay y que es lo que está impidiendo que sea una comunidad de amor. Que Jesús con su Palabra suave y amorosa, pero también firme y clara logre encontrar en ti y en tu familia la respuesta a estas preguntas del Señor.
 
De ahora en adelante levántate, camina una nueva vida, recupera otra vez el sentido, que Jesús te ha llamado para que enrumbes tu vida por un nuevo camino. Que el Señor te ayude y te bendiga y seas muy sincero con Jesús, Él te conoce y quiere darte la oportunidad de que vuelvas a empezar de nuevo con su ayuda.
 
Esta Tercera Semana de Cuaresma dedícate a la oración, al ayuno y a la limosna, no te olvides de estos tres elementos que te ayudarán a vivir este Tiempo Cuaresmal.
Que Dios te bendiga, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 + Richard Daniel Alarcón Urrutia
Arzobispo Metropolitano del Cusco


 
 
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