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Palabras del Pastor
Cusco 26 de Maro 2017

IV Domingo del Tiempo de Cuaresma
'Cristo es la luz del mundo, camina como Hijo de la luz'


Muy queridos hermanos y hermanas, nos encontramos ya en la Cuarta Semana del Tiempo de Cuaresma, y queremos pedirle al Señor para esta semana que tenga piedad de cada uno de nosotros y nos colme con sus bendiciones.
 
Estamos ya aproximándonos a la celebración de la Semana Santa, que es la fiesta de la Pascua del Señor y todo este camino que hemos recorrido nos ha ido llevando a revisar todos nuestros actos, volviendo la mirada a nosotros mismos. Hemos ido revisando nuestras tentaciones, nuestras fortalezas y las raíces de nuestros pecados.
 
Para esta Cuarta Semana de Cuaresma, la Palabra de Dios nos invita a revisar nuestra condición de bautizados. El Bautizado es aquel que ha vuelto a nacer y se ha hecho hijo de Dios y seguidor de Jesucristo. No olvidemos que el día que nos bautizamos, se nos entregó un cirio encendido con estas palabras: “Cristo es la luz del mundo, camina como Hijo de la luz”. El Bautizado está llamado a caminar como Hijo de la luz, pues esta es nuestra identidad, nuestra vocación y nuestra misión.
  
La Palabra de Dios a través del Evangelio de San Juan, hoy nos presenta un pasaje bíblico que tiene mucho que ver con este tema de nuestro propio Bautismo, pues hace referencia al milagro que hace Jesús. Este pasaje manifiesta lo siguiente: “Un ciego recibe a través de un milagro de Jesús, la condición de volver a ver y al recobrar la vista, él se pone de rodillas y le dice: ¡Tú eres el Hijo de Dios!” Este pasaje en primer lugar, nos narra este hecho milagroso del encuentro de este ciego, que buscaba ser curado y Jesús que se compadece de él lo saca de su ceguera, de las tinieblas y lo lleva a luz. Este hecho provocó la controversia con los fariseos y con todos aquellos judíos que no querían a Jesús, a estos hombres solo les interesaba que todos mantuvieran su condición de ciegos. Jesús no quiere ciegos, no quiero hombres sumergidos en las tinieblas, Jesús quiere a los Hijos de Dios, como Hijos de la luz, con la mirada y los ojos abiertos y de esta manera puedan ver todo, ver a Dios, a sus hermanos, y también la posibilidad de ver una vida feliz.
 
Jesús mira con mucha pena la controversia que se origina con los fariseos y judíos, porque en vez de alegrarse por el hermano que había recuperado su vista, lo estaban criticando, hasta quizá condenando; pues dijeron cosas muy terribles sobre este ciego curado. Este pasaje del Evangelio también nos muestra que el ciego busca a Jesús, porque no solamente le ha devuelto la capacidad de ver, sino le ha entregado el don de la Fe y este ciego quiere conocer a Jesús y seguirlo como Hijo de la luz.
 
El Evangelio de este domingo, nos invita a reflexionar sobre el Sacramento del Bautismo que nosotros hemos recibido; pues al recibir este sacramento el Señor nos ha sacado de las tinieblas y nos ha dado la luz de la vida. A través del Bautismo hemos renacido, hemos vuelto otra vez a la luz de Dios. ¡Aquel que camina con Jesús, camina siempre iluminado por Él! El Señor nos dice: “No vuelvas la espalda, ni camines para atrás otra vez y tampoco regreses a las tinieblas”. Jesús no nos quiere a nosotros envueltos en las tinieblas, si has salido a la luz persevera y permanece en la luz y sigue caminando con esa luz que Dios te da. Esta es nuestra condición de bautizados, este es nuestro seguimiento a Jesús, somos hijos de la luz, tenemos que llegar y llevar la luz de Jesús a los demás. Qué triste para muchos de pronto perder esta condición de la luz de Dios. Cuando perdemos la vista de nuestra fe hermanos, se abre la puerta al odio, a la envidia, a la ambición, al placer y al dominio del dinero.
 
Todas estas realidades, muestran la oscuridad de los ojos, de la fe del cristiano o de las personas que han caído en este rumbo negativo. Jesús no nos quiere a nosotros envueltos en estas oscuridades, por eso en esta cuarta semana revisa tu vida de Bautizado, como hijo de la luz y aprende de este pobre ciego que al recobrar su vista siguió a Jesucristo y llevó la luz de la fe a los demás. Nosotros hoy tenemos y estamos invitados en esta semana, a renovar nuestro Bautismo, a renovar la fe que recibimos en nuestro Bautismo y a vivir en el camino de la luz.
 
Cristo es la luz, nosotros somos seguidores de la luz, en esta semana ora al Señor, pídele esta gracia y dile: ¡Señor renueva mi fe bautismal para ser siempre un seguidor de tu luz!
 
Que Él te acompañe, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

  +Richard Daniel Alarcón Urrutia
Arzobispo Metropolitano del Cusco


 
 
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