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Palabras del Pastor
Cusco 22 de Octubre 2017

XXIX Domingo del Tiempo Ordinario
'Dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios'


Muy queridos hermanos y hermanas, ¡qué alegría de volvernos a encontrarnos nuevamente en este domingo, día del Señor! Ya estamos todos con este corazón disponible preparándonos para nuestro encuentro con el Papa Francisco, quien nos pide estar siempre “Unidos por la esperanza”. Aprovechemos de este tiempo para ir cambiando nuestro corazón y poniéndonos en sintonía con el mensaje del Santo Padre: “Unidad y esperanza”, que siempre nos deben guiar y orientar en nuestro camino cristiano.
 
En estos días, vamos a unirnos también a renovar nuestra fe, en la devoción al Taytacha de los Temblores, su fiesta se va a celebrar en estos días, invitamos a todos a acercarnos a Él con devoción, amor y cariño. Él, siempre nos manifestará el inmenso amor de Dios por todos nosotros, y hasta donde nos ama Jesús; pues recordemos que Él dio su vida por todos nosotros.
 
La Palabra de Dios esta semana nos presenta un pasaje muy interesante, que lo encontramos en el Evangelio de Mateo y muestra el encuentro de Jesús con un grupo de enemigos suyos que vienen a buscarle para crearle problemas, para ponerlo frente a un problema de orden político. Ustedes saben que los judíos vivían sojuzgados por el Imperio Romano, y muchos judíos estaban fastidiados e incomodos, porque tenían que pagar un impuesto al César como una especie de pago por su propia condición social y política.
 
Entonces la gente viene a buscar a Jesús, pues quieren enfrentarlo; si Él decía que estaba a favor del emperador pagándole impuesto, o de repente estaba en contra del emperador o contra el Imperio Romano si pedía que no se pagara el impuesto. Había también una mala intención, porque estaban buscando la manera de enfrentarlo con el poder político. Jesús como es el Hijo de Dios, más que caras, ve corazones y Él ve las intenciones de esta gente, y magistralmente con esa sabiduría propia del Señor pone las cosas en su sitio con este mensaje subliminal: “Hay que dar a Dios lo que es de Dios, y hay que dar a los hombres lo que es de los hombres”.
 
En esta escena, Jesucristo no quiere que se mezcle los asuntos de la fe de nuestra religión, con asuntos meramente políticos o meramente de intereses sociales. Él tiene que buscar la manera de que se independicen ambos campos, porque son propios: uno para Dios, el otro para los hombres.
 
La organización de la sociedad tiene su propio camino y es muy importante. Por eso, Jesús quiere que sepamos que como hombres de fe no estamos en el aire, no estamos en otro mundo, estamos dentro de la sociedad y la Iglesia. Por lo tanto, tenemos esa luz que nos guía, esa luz llamada“Doctrina Social de la Iglesia”.
 
 Nosotros como cristianos, no vamos a proponer proyectos sociales y políticos, no tenemos como objetivo establecer principios o políticas de orden de Gobierno; nosotros estamos puestos como luz para iluminar desde el Evangelio y desde la Doctrina Social de la Iglesia.
 
Esto, no nos lleva quizá a mantenernos indiferentes al orden político. Pues, yo creo como dice el Papa Francisco, que nuestra fe tiene que tener un compromiso que se logre ver en la sociedad, iluminar a la sociedad con los valores y los principios de la verdad, la paz, el amor, la libertad y todos los principios del Evangelio, que sean iluminados para que los hombres puedan encontrar un orden social justo, un orden social buscando el bien común de todos.
 
El papel de la Iglesia es iluminar y el cristiano tiene que buscar un compromiso desde su fe para que el mundo viva de acuerdo a los valores del Evangelio, pero nunca mezclar fe y política. Y menos que la política se aproveche de la fe para sus propios intereses, cada cosa tiene su lugar, pero nosotros desde nuestra fe debemos saber iluminar y comprometernos a encontrar un camino para que los hombres puedan vivir como Hijos de Dios con dignidad, respetando los derechos; y sobre todo favoreciendo el bien común de todas las personas, el bien de los niños, la familia, la juventud, de la promoción de la mujer en su dignidad y sus derechos.
 
Todos esos campos tienen que ser iluminados con la luz del Evangelio. Pero no entremezclando un asunto con el otro: “Dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios”
 
El Señor nos recuerda en su Santo Evangelio que preparemos este tiempo para ir acercándonos cada vez más a nuestro encuentro con el Papa Francisco, Él tiene un mensaje muy claro dirigido a la sociedad, pero respetando el orden de cada cosa.
 
Que la Palabra de Dios nos ayude a tener una recta conciencia y una actuación cristiana, que sea ejemplo y modelo para la vida de la sociedad, que Él derrame sus bendiciones.
 
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
 
+ Richard Daniel Alarcón Urrutia
Arzobispo Metropolitano del Cusco
 


 
 
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