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Palabras del Pastor
Cusco 12 de Junio 2011

PENTECOSTES
'Como el Padre me ha enviado, así los envío yo, reciban el Espíritu Santo'

Muy queridos amigos.
Desde el día de la Ascención hasta este domingo de Pentecostés, hemos ido preparándonos para la venida del Espíritu Santo; Pentecostés es una fiesta que marca un límite en la Liturgia. Hasta ahora hemos estado en el Tiempo de Pascua y vamos a empezar nuevamente el Tiempo Ordinario.

En la lectura de los Hechos de los Apóstoles, se nos cuenta la venida del Espíritu Santo de una forma dramática: “hay unas lenguas de fuego que aparecen,  se oye un viento que parece un huracán” toda una serie de manifestaciones telúricas y continua diciendo “se posan sobre cada uno de ellos, y estos hombres que eran unos cobardes, estaban escondidos por miedo, salen con gran valentía a predicar”.Con este día de Pentecostés, termina el tiempo de Cristo que se fue al cielo, nos envía el EspírituSanto para que nosotros continuemos su misión.

¿Para qué vino Cristo a la tierra? Nos lo dice San Pablo, cuando escribe una carta a Timoteo: “Cristo ha venido a la tierra para que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad”. Esa es la razón de ser de la Misión de Cristo, él se va al cielo el día de la ascensión, claramente, delante de todos para que nos demos cuenta que él está allí y que nosotros somos ahora los encargados de continuar la Misión del Cristo, cada uno desde el lugar que ocupe en la sociedad, porque formamos el cuerpo de la Iglesia.

San Pablo dice, así como el cuerpo tiene miembros, los brazos, las piernas, los ojos, el oído y cada uno tiene su función, así la Iglesia tiene sacerdotes, laicos, fieles corrientes, la mayoría que tiene como vocación formar una familia, una iglesia doméstica.El matrimonio es un sacramento que bendice la unión del hombre y la mujer que tiene que ser una unión abierta a la vida, para acoger con generosidad a los hijos que Dios envíe, y la misión de los padres es educarlos. Continuar la misión de la iglesia, educándolos en el misterio de Cristo, enseñándoles a comunicarse con él.  Así también los demás, los obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, todos tienen su propia función dentro de la gran misión de la Iglesia.

Por eso, el Señor nos envía el EspírituSanto y nos da los Sacramentos. El evangelio es muy sintomático en ese sentido: “ese mismo domingo de la resurrección, Jesús se aparece entre sus apóstoles, ellos se asustan porque creen ver un fantasma y les dice: “la paz con vosotros”, diciendo esto les muestra las manos y el costado y los discípulos se llenaron de alegría y Jesús repitió, paz a vosotros, como el Padre me ha enviado, así los envío yo, reciban el Espíritu Santo, a quienes les perdono los pecadosles queda perdonados a quienes los retengan se les quedará retenidos.

Fíjate, ese es el primer fruto del Espíritu Santo, es ese el poder que Jesús les dio a los apóstoles, eso tan maravilloso de poder decir a nombre de Cristo: “yo te absuelvo, en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, amen”. Es una maravilla, es un regalo del Señor que tenemos que saber agradecer, usándolo con frecuencia. Por eso, pregúntate ¿cuánto tiempo que no me confieso? Haz un buen examen de conciencia, vete a confesar y veras qué bien, qué maravilla, qué alivio en el alma.

Queridos amigos que Dios nos bendiga a todos.
 

+ Juan Antonio Ugarte Pérez
Arzobispo del Cusco



 
 
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