Síguenos en FacebookSíguenos en TwitterSíguenos en YouTube
Palabras del Pastor
Cusco 3 de Julio 2011

XIV Domingo del Tiempo Ordinario
'Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré'

Estamos en la semana decimo cuarta del tiempo ordinario y el Evangelio, según Mateo nos dice: “En aquel tiempo exclamó Jesús: Te doy gracias Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla”. Ya te decía en la anterior semana, que esa revelación de Dios es una manifestación de cariño y de amistad, porque solo se comunica las cosas intimas a los amigos, a los extraños no. Los extraños no pasan de la <puerta, a lo mejor si el extraño es una persona muy importante lo llevamos hasta la sala, pero los amigos seguro van a la cocina y hasta el dormitorio, los extraños no.  El Señor nos ha revelado su vida íntima y eso es una manifestación de cariño y lo entiende mejor la persona sencilla. 

Siguiendo con el Evangelio, Jesús continúa diciendo: “Sí, Padre, porque así lo has querido. Todo se me ha sido dado por mi Padre, y  nadie conoce al Hijo sino el Padre, así como nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré. Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana”. 

Queridos amigos, hay que acudir siempre a Cristo, Él nos alivia. Eso no quiere decir que ya no vayamos a tener problemas, sino que en la medida que nosotros nos acerquemos a Dios, tendremos alivio en esa carga, en esa cruz que el Señor nos pone. El yugo es suave y la carga ligera, pero yugo y carga al fin, eso es así, lo que pasa es que si nosotros llevamos nuestra cruz de mala manera, el dolor es más grande. Recordemos que cuando Jesús cargaba su Cruz lo hacían también dos malhechores, uno lo llevaba rabiando y el otro resignado y Cristo abrasándose de la Cruz, queriéndolo, porque con ello nos estaba redimiendo. 

Cuando uno se resiste al dolor, el dolor duele más, uno sufre más, cuando uno acepta el dolor ya duele menos, cuando ofrece el dolor y se une a la Cruz de Cristo y le encuentra un sentido corredentor, mucho menos aún. Pueda que siga doliendo, pero ya no se sufre tanto; por eso nos dice que su yugo es suave y su carga liviana. Vamos a pedir al Señor: Padre ayúdame a entender esto del misterio de la Cruz, ayúdame a contemplar a la Virgen, al pie de la cruz, y para que yo aprenda a descubrir en mi dolor, un sentido de corredención con Cristo. 

Queridos amigos, que Dios nos bendiga a todos. 

+ Juan Antonio Ugarte Pérez
Arzobispo del Cusco



 
 
:: Noticias
:: Católico al Día
:: Calendario
     
 
 
   

© Copyright 2011. Todos los derechos reservados.
 Web: www.arzobispadodelcusco.org Correo:riial@arzobispadodelcusco.org Teléfono: +5184 225211
Resolución Minima 1024 x 768 IE8