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HOMILÍA DEL ARZOBISPO DEL CUSCO POR LA SOLEMNIDAD DEL CORPUS CHRISTI

Arquidiócesis
11 Junio,2020
12:20:37 PM

“Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo, el que coma de este pan vivirá eternamente”

 

Muy queridos hermanos y hermanas, celebramos con gran alegría la solemnidad del “Corpus Christi”, es esta fe que permite reunirnos como comunidad cristiana, todos unidos para poder renovar nuestra fe en este misterio, que es el más grande que tenemos los cristianos católicos, la presencia real de nuestro Señor Jesucristo, con toda su divinidad, con toda su humanidad, en la sagrada Hostia, en la Hostia, que todos hoy adoramos como la presencia de Cristo Vivo entre nosotros.

 

Nuestro pueblo cusqueño, cada año celebra este misterio de una manera muy grandiosa, muy solemne; celebración que hemos heredado y guardado como un tesoro desde la llegada de la fe a nuestras tierras cusqueñas hasta el presente, una celebración festiva que resalta nuestra fé, la presencia de Jesús Eucaristía Vivo en medio de su Iglesia, y esta presencia se enriquece, se engalana, con la tradición de traer procesionalmente a las 15 veneradas imágenes de nuestras parroquias, que cada año engalanadas, caminaban por las calles de nuestro pueblo y se reunían en la plaza principal para entrar a la Iglesia Catedral; y ¿Para qué venían los Santos?, para adorar a Jesús Eucaristía, para renovarle a Jesús el compromiso de cada una de nuestras imágenes, de ser los custodios de la fe de nuestro pueblo, porque los Santos comprenden y saben muy bien, que sin la Eucaristía no hay Iglesia, por qué la Eucaristía edifica la Iglesia, como lo decía el Papa San Juan Pablo II.

 

El Corpus cusqueño, este año 2020 tiene un matiz muy especial a causa de esta pandemia del coronavirus, ya no tendremos una participación multitudinaria como todos los años, nuestros Santos comprometidos con la realidad de esta pandemia, están acompañando el dolor de su pueblo, ellos también están en cuarentena y se han quedado en casa para enseñarnos que, comunitariamente tenemos que luchar contra esta plaga, esté mal.

 

 Hoy no los tenemos físicamente, pero hermanos sentimos su presencia espiritualmente, ellos están en esta Iglesia Catedral, están ocupando el lugar que les corresponde como todos los años, ellos están acompañandonos en esta solemne celebración de Corpus Christi 2020, por eso quisiéramos darles gracias por su presencia a San Antonio Abad, San Jerónimo, San Cristóbal, San Sebastián, Santa Bárbara, Santa Ana, San Blas, Santiago Apóstol, San Pedro Apóstol, el patriarca San José, como no agradecer la presencia maternal de María, dónde está la Iglesia está la Madre de la Iglesia que es María, representada ahora en sus imágenes de la Virgen de Natividad y Almudena, de la Virgen de los Remedios, de la Virgen Purificada de Nuestra Señora Reina de Belén y de nuestra anfitriona de la Iglesia Catedral, nuestra “Linda” la Virgen Inmaculada Concepción y nuestro Taytacha de los Temblores los recibe con los brazos abiertos en su casa como todos los años, no lo verán los ojos materiales, pero lo veremos con ojos de fe, ellos están con nosotros, ahora representados con cada uno de estos estandartes con la presencia de un representante de cada una de estas imágenes, miremos la Iglesia llena de Santos porque no vienen solos, están sus sacerdotes, acólitos, hermandades, mayordomías, los niños cargando las mesas entre risas y alegría, vemos también a la multitud de fieles devotos que al son de los músicos acompañan la presencia de nuestros Santos.

 

Aprendamos a abrir nuestros ojos con una mirada de fe, todos unidos, nuestra Iglesia no está vacía estamos conectados con todos nuestros hermanos y somos una multitud de fieles, hoy todos unidos en esta casa del Señor para poder manifestar nuestra fe, renovar nuestra fe, en la presencia real del Señor Resucitado en la Santísima Eucaristía.

 

Hemos resaltado la presencia de nuestras Vírgenes y de nuestros Vantos, porque ellos son modelo y guías para nuestra vida cristiana, y siempre nos recordarán nuestra vocación cristiana a la santidad, todos estamos llamados a ser santos por nuestro bautismo, todos estamos llamados a ser santos por nuestra vida cristiana, pero para ser santos ¿Qué necesitamos de la Eucaristía?, la Eucaristía es el pan vivo bajado del cielo, el pan que Cristo nos ofrece como alimento, es la raíz y la fuente de toda santidad, la Eucaristía nos hace santos, pero también nuestros santos nos recuerdan que son poderosos intercesores por las necesidades de sus pueblos, ellos a los pies de Jesús interceden por su pueblo, especialmente ahora en este tiempo de pandemia, desde sus parroquias elevan sus oraciones a Jesús Eucaristía, que es el Señor de los señores, médico que sana los cuerpos y las almas, el buen samaritano, que sale lleno de amor a curar las heridas de sus hijos que sufren, sus hijos enfermos, pobres, hambrientos, desesperados por ya no tener trabajo ni sustento, para pedirle que alejes esta pandemia, que vuelva a reconstruir la vida social hoy tan afectada por esta tremenda crisis económica, que ha traído como consecuencia.

 

Todos tenemos que poner nuestra mirada en Jesús Eucaristía y encontrar en Él una luz de esperanza, Jesús nos dice esta mañana: “No tengas miedo, yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo para dar vida al mundo”, la Eucaristía es ese pan vivo que Jesús nos ofrece como un alimento espiritual, “El pan que yo les daré, es mi carne para la vida del mundo, el que come mi carne, tiene vida eterna” y la vida que Jesús nos ofrece hermanos es eterna, el Papa Benedicto XVI, nos decía, que la Eucaristía es el Sacramento del amor, porque en la Eucaristía encontramos el amor de Dios, que tiene un rostro, un nombre: Jesús convertido en Pan de vida, de Él nos alimentamos para llenarnos de ese amor y este amor darlo a los demás, así el amor se convierte en la vida para este mundo.

 

Hermanos, hoy tenemos hambre de ese amor, estamos necesitados de ese amor, la pandemia que estamos viviendo nos ha traído una gran lección, y es que en el mundo ya no hay amor, hermanos hemos descuidado el amor verdadero, buscando muchas cosas, perdiendo lo más importante, hay poco amor a Dios, hay poco amor en las familias, casi nada de amor en la política, en la economía, porque hermanos cuando no hay amor, hay corrupción, irresponsabilidad, engaños, robos, inmoralidades, cuando no hay amor, no se respeta la vida, ni la dignidad de los derechos de las personas, por eso esta pandemia avanza porque no tenemos amor y la secuela de muerte y destrucción vendrá si no tenemos amor, tendríamos que preguntarnos ahora en este Corpus ¿Necesitamos del amor? claro que SÍ, ahora más que nunca, especialmente nosotros seguidores de Cristo, que la Eucaristía nos entrega su amor, para poder llenar de amor la familia, la sociedad, la Iglesia, no olvidemos que en Jesús Eucaristía está la raíz y la fuente de ese amor, que nuestra sociedad hoy más que nunca lo necesita.

 

Por esta pandemia no podemos visitar nuestros Templos, no podemos participar de la Santa Misa presencialmente, no podemos recibir la Comunión físicamente como lo hemos hecho ordinariamente en nuestra vida cristiana, pero hermanos esta pandemia va a pasar, pero si hay algo de lo que debemos tener mucha conciencia, es que el amor de Dios no está en cuarentena, esta pandemia no ha afectado, ni ha infectado a Dios, su amor está vivo, está activo hoy más que nunca, así debe de estar nuestro amor a Dios, no debe ser infectado por esta pandemia, nuestro amor cristiano no debe estar en cuarentena encerrado, debemos estar vivos y activos para que llegue el amor de Dios a nuestro prójimo, estos días hemos sido testigos de personas que manifiestan su amor solidario con una ayuda al vecino, una bolsa de víveres a pesar de su pobreza, la comparten con sus hermanos, con una canasta de alimentos, que gracias a la generosidad de tanta gente, que nos colabora en nuestra campaña “El Amor Solidario es más fuerte que la Pandemia” de Cáritas Cusco, llegando a los lugares más reconditos, hay muchas otras iniciativas, el amor solidario está vivo, está presente, como quisiéramos que a través de la Eucaristía se multiplique, para que no haya un hermano que no tenga que comer en el día, hermanos estos actos de amor solidario, son actos Eucarísticos, porque es el pan del amor, es entrega para la vida del mundo, la Eucaristía es el Sacramento del amor a nuestros hermanos enfermos con COVID-19, por todos los profesionales de la salud, recordarles que también son instrumentos del amor de Jesús Eucaristía, cuidando, salvando las vidas, consolando, fortaleciendo y animando a sus familias, despertándoles la esperanza.

 

A Jesús Eucaristía, hoy queremos encomendarle los miles de muertos por esta pandemia, que cada día van subiendo más a nivel nacional, así como Él lo ha prometido, el Señor les haga partícipes de la vida eterna, porque han creído en el hijo único de Dios y en las manos del corazón de María, Madre y mujer Eucarística, ponemos todas estas intenciones, que la Virgen y nuestros Santos nos animen a vivir con amor entrañable a Jesús Eucaristía, para convertirnos en instrumentos de su amor para la vida del mundo, se lo pedimos de todo corazón. 

 

+ Richard Daniel Alarcón Urrutia

Arzobispo Metropolitano del Cusco.

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