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HOMILÍA DEL ARZOBISPO DEL CUSCO POR LA SOLEMNIDAD DE PENTECOSTÉS

Arquidiócesis
31 Mayo,2020
02:59:13 PM

“Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se repartían, posándose encima de cada uno y se llenaron todos de Espíritu Santo” Hch 2,1-11.

 

Hermanos y hermanas, hace cincuenta días contemplábamos llenos de asombro la tumba vacía donde habían colocado el cuerpo inerte del Señor, Jesús ya no estaba entre los muertos porque había resucitado, ese Cristo resucitado vencedor de la muerte y del pecado nos ha acompañado durante estos cincuenta días, animándonos y fortaleciéndonos en medio de este ambiente de la pandemia del COVID-19; cuanta fortaleza, consuelo y esperanza nos ha traído la presencia de Jesús en estos cincuenta días.

 

Hoy culmina el Tiempo Pascual y este día nuestra Iglesia nos invita a volver a contemplar llenos de asombro el Misterio de Pentecostés, la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles. Hemos escuchado en el relato de los Hechos de los Apóstoles, los apóstoles estaban encerrados, envueltos de miedo, así como estamos nosotros ahora en esta cuarentena, encerrados en nuestras casas, como medida preventiva para poder impedir que este virus destruya más vidas, destruya nuestra sociedad, llenos de miedo y de incertidumbre; así estaban también los apóstoles, tenían miedo de morir, pero ese día apareció el Espíritu Santo en forma de un viento impetuoso, de unas llamaradas de fuego y esas llamaradas penetraron en la mente de los Apóstoles y empezaron a entender todo lo que les había dicho Jesús, y cuál era la misión que tenían que cumplir, no los había elegido y no los había enviado para estar encerrados, ese fuego penetró sus corazones y los incendios del ardor misionero, por eso los apóstoles salieron inmediatamente a la plaza principal que estaba llena de miles de personas, de todos los rincones del mundo de aquella época y donde todos hablaban idiomas distintos, culturas distintas, esa plaza representaba el mundo con todas sus culturas y sus lenguas,  que maravilla hermanos, ese fuego de la fe de los apóstoles, pues comenzaron a predicar a Jesús y la predicación se convirtió en un milagro, los mismos apóstoles se sentían asombrados porque ellos hablaban en el dialecto propio de los hebreos, como lo hablaba Jesús y cuando empezaban a anunciar que Jesucristo es el Hijo de Dios, que lo habíamos matado pero Dios le ha devuelto la vida. Mis hermanos los apóstoles hablaban en hebreo y esa palabra se convertía en las lenguas de todas aquellas personas, entonces ellos entendían el mensaje, la maravilla del Espíritu Santo que hizo que los apóstoles predicaran para todos los hombres y para todos los tiempos.

 

Esta es la maravilla de Pentecostés, ese día nació nuestra Iglesia con la predicación de los llenos del Espíritu Santo, ese día nació nuestra Iglesia Católica, por eso es Católica porque está abierta para todas las naciones, lenguas, razas, culturas, porque el mensaje de Cristo, tiene que salvar a todos los hombres de todos los tiempos.

Contemplemos con gran emoción este hermoso misterio de Pentecostés, un día como hoy nació nuestra Iglesia, nació el hombre nuevo por medio del Bautismo, un día como hoy miles se convirtieron y le dijeron a los apóstoles: ¿Qué tenemos que hacer? y ellos respondieron “conviertan sus vidas al mensaje del Evangelio” y ese día se Bautizaron, ahí nace el hombre nuevo que Jesucristo nos ha regalado con su resurrección, ese día nació la familia, una familia nueva, la familia cristiana, porque esos hombres llenos de fe, hicieron de su familia una comunidad de fe, ese día nació un nuevo pueblo, para el cual Dios había enviado a su Hijo, ya no al pueblo de Israel elegido por Dios en el Antiguo Testamento, con la Muerte y Resurrección del Señor nace un nuevo pueblo, el pueblo cristiano la Iglesia y la Iglesia Católica.

 

Hermanos, hoy es el cumpleaños de nuestra Iglesia Católica, un día como hoy en Pentecostés nació la Iglesia Católica y esta Iglesia Católica es una Iglesia Pascual porque vive con Jesús resucitado, que continúa vivo con su Iglesia, continúa su misión de predicar al mundo una nueva humanidad, una nueva sociedad, una nueva familia y esta es la misión que encargó Jesús a sus apóstoles con la fuerza del Espíritu Santo, como no admirarlos hermanos, hoy en este año 2020 hace ya más de dos mil años atrás, el Espíritu Santo está en la Iglesia, la Iglesia sigue viva, está en todos los rincones del mundo y habla todas las lenguas, predicando el único mensaje centrado en la persona de Jesucristo, nuestro Dios y Salvador, nuestra fe se ha mantenido hasta el día de hoy gracias al Espíritu Santo.

 

Mis hermanos, hoy celebren la fiesta de nuestra Iglesia Católica en sus familias, este Pentecostés del año 2020 lo vivimos en un ambiente muy distinto, inédito, un Pentecostés que nos lleva a celebrar esta fiesta en la familia, en el hogar, por eso el día de hoy, te pido hermano y hermana has de tu casa y de tu hogar un cenáculo que Pentecostés encienda la mente y el corazón de toda tu familia, enciende una vela hoy en tu casa, contempla ese fuego que es luz, ese fuego que quema y recuerda que nosotros hemos recibido el Espíritu Santo el día de nuestro Bautismo, cuando el sacerdote impuso sus manos sobre nuestras cabezas, y ese Espíritu se ha reavivado el día de nuestra Confirmación, cada domingo gracias al Espíritu Santo escuchamos la Palabra y la Palabra se convierte en un testimonio de vida; la fe que tenemos, nuestra fe en la Iglesia Católica, nuestra fe en nuestro Taytacha de los Temblores, nuestra fe en la familia cristiana, has de tu hogar un cenáculo y de los miembros de tu familia apóstoles llenos del Espíritu Santo, trae al Espíritu Santo en tu familia, ábrele las puertas, dile: “Ven Espíritu Santo, llénanos del fuego de tu amor”, hoy Pentecostés se celebra en la casa, en la familia y tenemos que preguntarnos, que nos dice a nosotros éste Pentecostés en medio de esta pandemia, el Espíritu Santo regala dones, el Espíritu Santo entrega la vida, por eso el primer don que tenemos que pedirle en medio de esta pandemia, que es una cultura llena de muerte, es: “Espíritu Santo, concédenos el Don de la Vida, enséñanos a ser conscientes del don del regalo que nos haces de la vida, de la vida humana, la vida espiritual, la vida de Dios y haznos a todos promotores de la vida”, hoy más que nunca tenemos que ser promotores de la vida, para poder cuidar nuestra vida, para cuidar la vida de los demás, tenemos que hacer agentes de una Pastoral de la vida, de una Pastoral de la salud, hoy como cristianos necesitamos saber cuidar, defender y proteger la vida con nuestras acciones, con nuestro comportamiento, con nuestra responsabilidad, si nos dicen: “ponte mascarillas”, pónganse mascarillas, si te dicen: “tienes que distanciarse de los demás”, se responsable, porque en ese distanciamiento estás tú venciendo a la muerte, con la vida, con con tus actitudes, se responsable, si te dicen: “quédate en tu casa”, quédate en tu casa, siendo así promotor de la vida y la salud, así cómo cuidamos el cuerpo, cuidemos también el espíritu, nuestra familia es una familia espiritual y tenemos que también infundir vida espiritual, vida de oración, cada mañana invocando a Dios, pidiéndole su bendición, en el momento de comer los alimentos, bendiciendo los alimentos, en las alegrías y en las penas ser responsable, cuida tu vida, la vida de tu familia, con el amor y la fe en nuestro Señor, promotores de la vida, “Espíritu Santo, tú que generas el gen de la vida, que seamos todos agentes, que cuidemos la vida de uno y la de los demás, seamos responsables”.

 

En segundo lugar, Espíritu Santo, te pedimos que nos concedas los Dones de la Sabiduría y la Fortaleza, tan necesarios ahora, sabiduría para poder hacer lo que Dios quiere, en medio de tantos problemas camina en la voluntad de Dios y has las cosas como Dios lo quiere, para poder evitar tantas irresponsabilidades hoy en día, que nos alejan del camino de Dios, hermanos, Dios nos quiere vivos y quiere una vida sana saludable, una familia saludable, una sociedad saludable, una fe saludable; le pedimos a Dios que les dé sabiduría a los científicos para que pronto encuentren esta vacuna contra este COVID-19, hay que orar y pedir ese don, pero tú en tu casa también se un hombre, una mujer, unos hijos, una familia, que vive el don de la sabiduría, para poder encaminar al mundo por caminos de la voluntad de Dios; fortaleza, esa fortaleza para poder perseverar, como los primeros cristianos, que tenían que mantenerse firmes en su fe a pesar de las amenazas y a las persecuciones, de las burlas, hoy en día hermano y otro virus que puede contagiar tu corazón, que muchas veces escuchas por ahí, ¿para qué vas a rezar? ¿de qué te sirve rezar? ¿de qué te sirve creer? ¿que hace Dios? ¿dónde está Dios?, vamos a escuchar miles de voces, hermano no escuches, CREE, fundamenta tu fe en Cristo, ponte siempre de rodillas a nuestro Taytacha de los Temblores, y SÍ, Jesucristo va a obrar el milagro de sacarnos de esta pandemia, cree, persevera, fortalece tu fe, cierra tus ojos y cierra tus oídos muchas veces a insinuaciones que quieren sembrarnos de incertidumbre, de dudas; hoy más que nunca necesitamos la fortaleza de la fe, en medio de tantos problemas diarios creemos y seguimos creyendo llenos de esperanza en que todas las cosas van a mejorar, que tengamos también el don de la solidaridad, el amor, el Espíritu Santo es la fuerza del amor de Dios, no un amor que nos encierre en nuestro egoísmo, no un amor que no se encierre en un mundo de indiferencia, si tienes que ayudar a tu prójimo, ayuda, lo que tienes compártelo, tienes que estar siempre abierto, mientras más das, Dios siempre te bendice, que tengamos un corazón generoso, en este tiempo vamos viendo personas, grupos e instituciones que van saliendo al encuentro de hermanos afectados por estas medidas, es cierto hay hambre, desesperación, pero ahí está el fuego del amor de los cristianos, el fuego del amor del Espíritu Santo tiene que llegar a cada uno de ellos, como una palabra con un aliento y con un compartir, para poder juntos superar esta situación triste.

 

Pidamos el amor de la vida al Espíritu Santo, pidamos el Don de la Sabiduría, Fortaleza, Solidaridad, que tu hogar sea hoy, un hogar donde se encienda del fuego del Espíritu Santo, un nuevo cenáculo y sigamos adelante, ya se nos viene junio con una serie de celebraciones para poder reavivar nuestra fe y mirar más allá y saber que Dios algún día nos volverá a traer felicidad y tranquilidad después de haber superado todos estos tiempos duros y difíciles, hermano, hermana ¡Feliz día de Pentecostés!. 

 

+ Richard Daniel Alarcón Urrutia

Arzobispo Metropolitano del Cusco.

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