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PALABRAS DEL PASTOR

Palabras del Pastor - Mons. Richard Daniel - Tercer domingo de Cuaresma

7 Marzo,2021

San Juan 2,13-25.
 
Queridos hermanos y hermanas, mi saludo cariñoso y fraterno a todos y cada uno de ustedes en el año de San José, patrón de nuestro “Año Misionero de la Iniciación a la Vida Cristiana”, seguimos reflexionando el mensaje que nos trae la Palabra de Dios, para este tercer domingo del tiempo de cuaresma.

El tiempo va transcurriendo rápidamente y ya estamos casi a la mitad de este tiempo tan importante que nos invita a poder reflexionar y evaluar nuestra vida cristiana, necesitamos de una permanente conversión.

La Palabra de Dios nos ha invitado a salir al desierto a encontrarnos con Él en un ambiente de oración, lo cual significa que cada uno debe de tener un espacio de oración personal, de oración familiar, oración con la iglesia, en estos cuarenta días de la cuaresma, la Palabra de Dios nos ha invitado a subir al monte Tabor para encontrarnos con Jesús y escuchar su Palabra, como cristianos estamos llamados a buscar con mayor razón a Jesús ahora, porque Él es el centro de nuestra vida, “este es mi hijo amado escúchenlo”, la Palabra de Dios tiene que formar parte de nuestro tiempo de cuaresma, porque a través de esa Palabra nos va a orientar, para saber que debemos de hacer, que hemos hecho, sí hemos hecho bien o si hemos hecho mal y en qué tenemos que corregirnos,
Para esta tercera semana la Palabra de Dios, tomada del evangelio de Juan, nos conduce al Templo de Jerusalén y nos presenta el pasaje donde Jesucristo molesto, coge un látigo y expulsa a los mercaderes del templo, pidiendo el respeto a la casa de Dios, “habéis convertido mi casa en una cueva de ladrones”, dice Jesús y expulsó a todos los vendedores que hacían del templo un negocio, es decir que habían cambiado el verdadero sentido del templo como un mercado.

¿Qué nos quiere decir para nosotros cristianos para nuestra vida cristiana, en esta tercera semana del tiempo de cuaresma?, tres interpretaciones de lo que significa el templo en nuestra vida cristiana, primero: la Casa de Dios, que es un lugar de encuentro entre Dios y el hombre que merece respeto, merece darle el lugar que le corresponde como un lugar sagrado, cómo nos comportamos dentro del templo, que hacemos del templo, es importante reflexionar para no convertir la casa de Dios en un mercado y ¿qué significa un mercado?, es comportarse indebidamente en la casa de Dios, estar en la casa de Dios y estar de repente pensando otras cosas, no atendiendo a lo que celebramos en la casa de Dios, ir la casa de Dios como otras intenciones, en fin es toda una evaluación de nuestras actitudes frente a la casa de Dios, el templo donde tú vas todos los domingos a participar de la Santa Misa, participamos de ese templo en tus principales devociones, siempre piensa: el templo casa de Dios, es un lugar sagrado que requiere respeto, requiere buen comportamiento y hacer lo que tenemos que hacer.
 

La segunda interpretación es que el templo representa al cuerpo de Cristo, por eso Él dice a los a los que estaban ahí criticandolos, “destruyan este cuerpo y yo en tres días lo levantaré”; el templo es la representación de la iglesia, la iglesia como comunidad cristiana cuando, Pablo perseguía a la iglesia, Jesús se le apareció y le dijo: “Pablo, ¿porque me persigues?”, los cristianos son el cuerpo de Cristo, la iglesia es el cuerpo de Cristo, cómo nos tratamos los unos a los otros, si a Jesús no
supieron respetarlo como hijo de Dios y lo sometieron a tantos castigos y a tantas infamias condenándolo a la muerte, cuando nosotros tenemos que aprender a respetarnos los unos a los otros, ayudándonos, comprendiendonos, perdonándonos, todo lo que hagamos al prójimo se lo estamos haciendo a Jesús, eso Él nos lo dice en varias oportunidades, “todo aquello que hicieron con el más pequeño de mis hermanos, a mí me lo hicieron”. entonces la iglesia es el cuerpo de Cristo.

Y la tercera interpretación de ese templo, es nuestro mismo cuerpo, que tiene que ser tratado con respeto, con dignidad, no abusar ni hacer del cuerpo humano un negocio, un mercado, como hoy en día lo vienen haciendo muchos medios de comunicación, muchas organizaciones económicas, grandes empresas que utilizan el cuerpo de la mujer para poder ofrecer productos, como denigramos el cuerpo de una persona y en cuántos otros actos relacionados con la moral, con la sexualidad, destruimos el cuerpo de Cristo que está en el cuerpo de cada cristiano, merece respeto, tiene dignidad, tiene derechos, por lo tanto tenemos que saber respetar nuestro cuerpo y el cuerpo de los demás, aquí siempre nuestro rechazo a todas las personas que violentan a las mujeres, que violan a las mujeres, a los niños y cuántas otras formas de falta de respeto al cuerpo humano que es templo vivo de Dios.

Hermanos entonces en esta semana meditemos el templo como parte de nuestra reflexión cuaresmal, que el  Señor les colme de bendiciones, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.

+ Richard Daniel Alarcón Urrutia
Arzobispo Metropolitano del Cusco.