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PALABRAS DEL PASTOR

Palabras del Pastor - Mons. Richard Daniel - Segunda Semana de Adviento

6 Diciembre,2020

San Marcos 1,1-8.
 
Muy queridos hermanos y hermanas, hemos iniciado el camino del Adviento y entramos a la segunda semana, mi saludo cariñoso a todos y cada uno de ustedes.
Estamos invitados a preparar nuestro corazón para recibir a Jesús en la fiesta de la Navidad, esta Navidad no será igual a otros años, porque estamos en un contexto de pandemia, pero lo más importante es prepararle a Jesús un lugar en tu hogar, en tu familia, que Él sienta el calor y el amor de la familia, tanto el de los padres como el de los hijos y que Él pueda tener ese lugarcito donde pueda traer la bendición, la paz y el amor de Dios que eso es lo más importante y  aunque tengamos algunas restricciones o limitaciones económicas, Jesús es lo más importante, pues no hay Navidad sin Jesús.

En esta segunda semana del Tiempo de Adviento, volvemos a proclamar ese anhelo y deseo: ¡ven Señor Jesús!, te esperamos con muchas ansias, te necesitamos hoy más que nunca en esos tiempos de pandemia.

La semana pasada meditamos el llamado que nos hacía la Palabra de Dios, estén despiertos y vigilantes, lo que nos decía que tenemos que tener un adviento activo, donde podamos desarrollar todas nuestras actividades de preparación para la llegada de Jesús. A partir de este esta semana, vamos a dejarnos preparar el corazón, por el personaje principal que preparó al pueblo de Dios a encontrarse con Jesús, me refiero a Juan el Bautista, el Evangelio de Marcos, nos presenta a este importante personaje y tan necesario para nosotros,  ¿de qué nos va a hablar el Evangelio en esta segunda semana de adviento?, de que tenemos que tomar conciencia de nuestra condición de bautizados y de cómo tenemos que estar en permanente conversión, para ir saliendo de esa situación que muchas veces nos aleja de Dios y tenemos que volver otra vez a los caminos de Dios, y así hizo Juan el Bautista, salió a preparar el camino del Señor ¿y qué pedía a la gente?, conviértanse, cambien de vida, cambien de mentalidad, cambien sus actitudes y estas personas cuando recibian este mensaje, realmente sentían en su corazón la necesidad de cambiar, venían a él y le pedían el Bautismo.

Primero, la conversión y luego el Bautismo, las aguas del bautismo que significan una nueva vida, una nueva vida que recibían de manos de Juan el Bautista, Juan el Bautista nos recuerda entonces que nuestro bautismo está muy vinculado con la conversión, muchos de nosotros estamos bautizados, bendito sea Dios, pero cuánto nos falta todavía convertirnos, y la conversión no es un acto de momento, no es una decisión que uno toma y para el día de mañana está convertido, no, es un camino de conversión permanente, el cristiano, cada día, tiene que recordar que es bautizado en el Señor, que es miembro de la iglesia y debe de estar en permanente conversión, por eso al empezar el día siempre le pedimos al Señor, que nos acompañe en nuestras actividades durante todo el día, y al terminar el día antes de acostarnos, le pedimos perdón al Señor, porque de repente durante el día no hemos hecho las cosas como las debíamos de hacer, tenemos que hacernos una permanente evaluación, que nos lleve a una verdadera conversión.

Prepara tu corazón querido hermano, querida hermana, acuérdate que como bautizado estas llamado a cambiar tu mentalidad, a mirar con los ojos de Jesús, a cambiar tu corazón para amar como Jesús, a cambiar tus actitudes para portarte como Jesús, estoy seguro que ese será un bonito regalo para el Señor, un corazón convertido.

Que el Señor te acompañe en esta segunda semana de Adviento, que traiga muchas bendiciones a tu hogar y a tu familia y lo que hay que corregir, hay que corregir, lo que hay que mejorar, hay que mejorar.

Muchas bendiciones del Señor para esta semana, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.
 
+ Richard Daniel Alarcón Urrutia
Arzobispo Metropolitano del Cusco.