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PALABRAS DEL PASTOR

Palabras del Pastor - Mons. Richard Daniel - Tercer Domingo de Adviento

13 Diciembre,2020

San Juan 1,6-8.19-28.
 
Muy queridos hermanos y hermanas, entramos ya a la tercera semana del tiempo del adviento y proclamamos como los primeros cristianos, “Maranata Jesús” que quiere decir “Ven Señor Jesús”, con este espíritu de espera en la llegada del Señor, les invito a reflexionar la Palabra de Dios para esta tercera semana del tiempo del adviento.

La Palabra del Señor nos presenta, en primer lugar, un llamado a la alegría, miren que bonitas recomendaciones nos da el Apóstol Pablo en la segunda lectura de este domingo, “hermanos, estén siempre alegres”; segundo “oren constantemente”; tercero, “den gracias en toda ocasión”, pues esto es lo que Dios quiere de ustedes en Cristo Jesús.

Cuatro verbos que debemos tener presente en esta tercera semana de adviento, si bien la semana pasada nos hablaba de conversión, de mirar aquello que tenemos cambiar en nuestro corazón, ahora nos pone la Palabra de Dios en el otro lado; la parte positiva, como tenemos que esperar a Jesús; con alegría, como tenemos que esperar a Jesús; orando, comunicándonos con Él, poniendo en sus manos todas nuestras preocupaciones, las situaciones personales de nuestra vida, ¿qué esperamos con su llegada en esta navidad?, ahora que estamos viviendo en este tiempo tan difícil de la pandemia, que todavía no está superada, tengamos mucho cuidado.

En tercer lugar, dar gracias a Dios en toda ocasión, ponte a pensar en esta tercera semana; hermano, hermana, todo lo que Dios te ha regalado a pesar de los problemas y las dificultades que nos ha planteado este año, esta pandemia, con peligros con relación a la salud, con situaciones difíciles, con relación al trabajo y cuantas otras cosas que te hayan llenado el corazón. Pero en medio de todo esto hermano, Dios te ha dado la vida y quizá te ha dado la oportunidad de seguir caminando, los problemas se van superando, es el Dios que actúa en nuestras vidas y tenemos que saber reconocer cómo el Señor nos consuela, nos fortalece, nos anima, nos sostiene y si nos caemos; nos levanta, entonces hay que ser agradecidos al Señor, ponte a mirar las cosas buenas; no las cosas malas, que ya las conocemos, sino las cosas buenas, la familia, la oración en común, el dialogo, cada uno de tus hijos, tu esposo, tu esposa, tantas cosas maravillosas que el Señor a pesar de tantas dificultades nos ha regalado.

Y por último dice, “No apaguen el fuego del espíritu, tenemos que mantener viva nuestra fe, mirar la navidad y esperar la llegada del Señor con mucha ilusión; una ilusión que está centrada en la persona de Jesús”. Noto ilusión en las cosas materiales, de repente este año no se va tener las cosas que normalmente se tenía todos los años, pero si tienes a Jesús, lo tienes todo y mañana más adelante seguirás teniéndolo todo.

En otra parte, el evangelio de Juan, nos vuelve a presentar la figura de Juan el Bautista como iba preparando al pueblo de Dios y que importante el testimonio que da Juan el Bautista, él viene a preparar el camino para Jesús y eso nos da una señal de cómo tenemos también nosotros que preparar el camino para la llegada de Jesús. En primer lugar, nos presenta una humildad muy grande de Juan el Bautista, él dice: “yo no soy el mesías, el mesías ya viene y yo no soy digno ni siquiera de desatarle las sandalias”.

Mis hermanos hoy en día se nos pueden presentar a nosotros, quizá; instituciones, personajes, en medio de toda esta crisis política y en todo este ambiente que estamos viviendo, con problemas sociales, muchos levantan la palabra, presentándose como los salvadores de la sociedad, queriendo presentarnos, de repente, proyectos con sabe Dios que intenciones tendrán detrás.

Tengamos nosotros mucho cuidado de saber a quién escuchamos y de saber a quién seguimos y Jesús viene a traernos la luz de la verdad, entonces si uno quiere preparar en el hogar, en el ambiente la llegada de Jesús, lo debe hacer con humildad, con verdad, con transparencia como lo hizo el profeta Juan el Bautista.

Vamos a pedirle al Señor en esta semana, para que nos mantenga estas virtudes y reflexionemos y pongámoslo en práctica. Tú hermano como esposo, tú hermana como esposa, ustedes como padres, ustedes como hijos, preparen los caminos del Señor, pero en esta característica, con mucha alegría, con mucha oración, con mucha acción de gracias, manteniendo el espíritu, la humildad y la verdad.

Que el señor les colme de muchas bendiciones, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.
 
+ Richard Daniel Alarcón Urrutia
Arzobispo Metropolitano del Cusco.