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PALABRAS DEL PASTOR

Palabras del Pastor - Mons. Richard Daniel - Cuarto Domingo de Adviento

20 Diciembre,2020

San Lucas 1,26-38.

Muy queridos hermanos y hermanas, no hay Navidad sin Jesús, por fin llegamos a la celebración de la Navidad, después de  haber recorrido durante estas semanas el camino del Adviento, entramos a la última semana y ya casi estamos a las puertas de Belén, para poder contemplar, en aquel humilde portal, nuevamente a Dios hecho hombre, nacido en un humilde pesebre, junto a María y a José y con los pastores, vamos a adorar al Niño Dios, porque Dios cumple su Palabra, de enviarnos un Salvador, un Mesías, que este Tiempo de Adviento haya servido para preparar nuestro corazón; porque ese corazón que tienes es el nuevo pesebre que Jesús va a buscar para volver a nacer y también para preparar nuestra familia en este “Año Misionero de la Familia” que ya estamos por culminar.

En esta fiesta de Navidad, no solamente hay que preparar bien la parte material, no solamente la parte física sino, sobre todo, preparar un ambiente lleno de amor y de cariño de la familia, es decir, estar reconciliados, estar unidos, y significa proyectarse hacia el próximo año para que todos con el amor de Dios puedan mirar con mucha esperanza, un año nuevo que sea mejor, que supere todo lo que hemos vivido durante este año con esta dura experiencia de la pandemia.

Querido hermano, querida hermana, en esta semana, mira tu humilde hogar, pues por pequeño que sea, es el nuevo lugar que María y José han encontrado para que nazca el Hijo de Dios y no te olvides este hermoso detalle de la noche de Nazaret, cuando José va tocando las puertas para ver quien le abre y los acoge, pues María está por dar a luz, que las puertas de tu corazón, que las puertas de tu familia, no estén cerradas, apenas toque San José, ábrele las puertas y tendrás la alegría; pues no hay navidad sin Jesús, que Jesús,  les traiga la paz, el amor, la unidad, que Él les traiga el sustento material, el trabajo, la salud y todo aquello que de repente con esta hemos perdido este año.

El Evangelio nos presenta la escena de la anunciación del Ángel Gabriel a la Virgen María, una escena ya conocida por todos nosotros, y contemplamos a la Virgen María, una adolescente que recibió del ángel el mensaje de haber sido escogida para ser la madre del Salvador, para nosotros María es modelo y ejemplo de cómo tenemos que esperar y recibir a Jesús, y cómo tenemos que vivir con Jesús, para que Él sea el Emmanuel, el Dios con nosotros, que es lo que tanto necesitamos para cada una de nuestras familias.

Hermano, pongamos nuestra mirada en las actitudes de María; María es una escuela porque cada vez que nos acercamos a ella, nos enseña valores y virtudes, nos enseña cómo ser cristianos y cómo llevar una vida cristiana, nos enseña cómo tener un hogar cristiano.

Por eso, quisiera resaltar una cualidad de la Virgen María, que nos puede ayudar mucho en este tiempo que estamos viviendo. Cuando el ángel le anuncia el gran misterio, de qué va a ser la madre del Señor y le explica que el hijo que va a nacer no es fruto de una unión carnal, sino fruto del Espíritu Santo, María responde: “Yo soy la servidora del Señor, que se haga en mí según tu Palabra”. Estamos en estos tiempos de pandemia y tenemos que aprender a cultivar esta virtud en nuestra vida cristiana, saber servirnos los unos a los otros, así como María sirvió a la humanidad ofreciendo su vida para ser la madre del Salvador, así también nosotros debemos aprender a servir a los demás, el corazón del cristiano debe ser siempre un corazón disponible para servir a sus hermanos en las necesidades que tenga, como María que después de haber concebido a su Hijo, fue a servir a su prima Santa Isabel.

Querido hermano, querida hermana lo contrario al servicio es el egoísmo, lo contrario al servicio es la soberbia, lo contrario al servicio es la ambición y ninguna de estas cosas son propias del cristiano, aprendamos de María, acerquémonos a Jesús con un corazón de servidores, preguntémosle al Niño Jesús delante del pesebre en la noche de Navidad: ¿En qué te puedo servir niño Jesús? ¿Qué puedo hacer para el bien de mi familia, para el bien de mi Iglesia y para el bien de mi sociedad?, imitemos a María la primera servidora, modelo y ejemplo del servicio cristiano.

Que el Señor les colme de muchas bendiciones y les una Feliz Navidad para cada uno de ustedes, en el Nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.
 
+ Richard Daniel Alarcón Urrutia
Arzobispo Metropolitano del Cusco.