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PALABRAS DEL PASTOR

Palabras del Pastor - Mons. Richard Daniel - IV Domingo del Tiempo Ordinario.

31 Enero,2021

Muy queridos hermanos y hermanas, en este “Año Misionero de la Iniciación a la Vida Cristiana” y bajo el patrocinio de San José, me dirijo a cada uno de ustedes para hacerles llegar mi saludo cariñoso, deseándoles mucha paz en su vida personal y en sus familias, estamos caminando junto a Jesús en este Tiempo Ordinario.

El domingo pasado veíamos las primeras acciones de Jesús, según el Evangelio de Marcos, y hemos visto a Jesús, anunciando en primer lugar; la llegada del Reino de Dios, porque el Reino de Dios es el proyecto que Dios le ha encargado a Jesús, anunciarlo al mundo, el proyecto de su amor en el corazón de todos los hombres; en segundo lugar; Jesús ha proclamado la necesidad de un cambio de mentalidad y del corazón para poder acoger este Reino de Dios, conviértanse y crean en el Evangelio, en la Buena Nueva, ha llegado ya el Reino de Dios y hemos visto a Jesús llamando a sus primeros discípulos.

Continúa Marcos presentándonos las primeras acciones de Jesús, después de su primera predicación, después del llamado a sus primeros discípulos, ahora vemos a Jesús enseñando en la Sinagoga y dice un pasaje muy hermoso; que Jesús andaba con sus discípulos.

Querido hermano, hermana en este año de la vida cristiana, nosotros estamos llamados a ser esos discípulos que acompañaban a Jesús en su vida ordinaria y vamos a acompañarle para poder escuchar qué dice Jesús, y poder contemplar lo que hace.

Esta relación discípulo y maestro, es muy importante para la vida cristiana, nosotros hoy somos los discípulos de Jesús y como discípulos de Jesús estamos llamados a estar siempre a su lado y caminar con Él cada día en y en cada momento de nuestra vida, cuando estamos en el hogar, cuando salimos al trabajo, cuando vamos de paseo, no hay ninguna actividad que podamos realizar sin la compañía de Jesús. Por eso este pequeño detalle del Evangelio de esta semana, nos debe despertar esa necesidad de ser discípulos que acompañan al maestro.

 En segundo lugar; el Evangelio no presenta otro detalle esta semana, Jesús predicaba, enseñaba y esta forma de enseñar era muy distinta a la forma como enseñaban los fariseos, los responsables de la religión de aquella época y dice todos quedaban admirados por las cosas que decía, por la forma en que predicaba y creaba asombro, esta actitud de dejarnos asombrar por Jesús, es también, otra actitud importante en la vida de todo cristiano.

A veces podemos caer en el conformismo, a veces podemos caer en la rutina, ya Jesús no nos dice nada, miramos una imagen y no nos dice nada, vamos al templo y no nos dice nada, entramos y salimos de la Misa, como si no hubiéramos estado con Jesús, podemos caer un enfriamiento espiritual y este asombro hoy tenemos que cultivarlo, porque de este asombro va a ser el punto de partida de nuestra fe.

Cómo vamos a anunciar a Jesús, cómo vamos a darlo a conocer a los demás, si nuestro corazón está frío, si nuestro corazón está indiferente, Jesús es una persona que necesita amistad, amor y sobre toda admiración, muy importante para nuestra vida cristiana, para todos los niños, los jóvenes, los adultos, las familias, y todos, como buenos cristianos, debemos dejarnos asombrar por Jesús.

Y miren ustedes, los que reconocen que Jesús es el Mesías, son los espíritus malos, los demonios, tenían a un hombre poseído y los primeros que dan testimonio que Jesús es el Hijo de Dios, según el Evangelio de Marcos, son los demonios, “ya sabemos quién eres” le dicen los demonios a Jesús, cuando Él había ordenado que salgan de ese hombre poseído, “ya sabemos quién eres, eres el Hijo de Dios”.

Hermanos si los espíritus inmundos, los espíritus malignos, reconocen a Jesús, cuánto más nosotros debemos de reconocer quién es Jesús para nosotros, entonces estas dos actitudes del pueblo que nos presenta este pasaje del hombre poseído por el  demonio, estamos llamados también nosotros a seguirlo, a reconocer quién es Jesús y dejarnos asombrar por Él, de ahí viene nuestra relación de cercanía,  para poder pedirle al Señor por nuestras necesidades y mirar siempre a Jesús, como el Hijo de Dios y como nuestro hermano mayor.

Que Él nos ayude en esta semana a acrecentar nuestra fe en el Señor y así tenemos que educar a nuestros niños, a nuestros jóvenes en la fe, que amen a Jesús, ese es el punto principal de la vida cristiana y de la formación para la vida cristiana.

Que Jesús les colme de muchas bendiciones, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.

+ Richard Daniel Alarcón Urrutia
Arzobispo Metropolitano del Cusco.