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PALABRAS DEL PASTOR

Palabras del Pastor - Mons. Richard Daniel Alarcón - VI Domingo del Tiempo Ordinario.

14 Febrero,2021

Muy queridos hermanos y hermanas, en este “Año Misionero de la Iniciación a la Vida Cristiana” y bajo el patrocinio de San José vamos a compartir la Palabra de Dios.

Estamos reflexionando el Evangelio de Marcos, en esta primera etapa del tiempo ordinario, ciertamente este domingo ya terminamos la primera etapa del tiempo ordinario y nos preparamos para entrar a un nuevo tiempo litúrgico que es la Santa Cuaresma, y este próximo miércoles estaremos celebrando el Miércoles de Ceniza.

Miremos un poquito todo el camino recorrido desde el Bautismo de Jesús, cuando empezamos a reflexionar lo que nos dice el evangelista Marcos sobre la vida pública de Jesús, su bautismo significó un nuevo nacimiento y luego empieza a llamar a sus primeros discípulos, los discípulos quedan admirados del proyecto del Jesús y terminan diciendo hemos encontrado al Mesías. Luego vemos a Jesús predicando en la sinagoga porque Él ha venido a comunicarnos el mensaje de la Palabra de Dios y luego vemos a Jesús en contacto con la triste realidad del sufrimiento humano, primero expulsa demonios, segundo visita a la suegra de Pedro que se encontraba enferma, cura a muchos enfermos, vemos también como expulsa, los demonios de los poseídos que le traían, Jesucristo con esa palabra tan solemne de Hijo de Dios, expulsa a esos espíritus que tenían encadenados a todas esas personas y este domingo vamos a ver como se acerca y cura a un leproso.

Hermanos todo esto nos dice que Jesucristo, no solo ha venido a predicar, sino también a compartir el amor de Dios con quienes más lo necesitan, en esta oportunidad han sido los enfermos, los endemoniados y el día de hoy reflexionamos el milagro de la curación de un leproso.

¿Qué tiene que ver todo esto con el Año de la Iniciación a la Vida Cristiana? Tiene que ver mucho mis queridos hermanos, porque las mismas actitudes de Jesucristo las debemos tener todos los cristianos, porque los cristianos por nuestro bautismo nos incorporamos al misterio de Cristo, por lo tanto, debemos ser como Jesús, como decía el apóstol Pablo, que tengamos los mismos sentimiento del Señor Jesús, entonces al mirar la vida de Jesús debemos mirar nuestra vida y nuestra vida debe estar unida al amor de Dios a través de la oración, al contacto con los hermanos que más sufren y buscando siempre hacer presente el Reino de Dios, esta es la identidad y vocación del cristiano ser un seguidor de Jesucristo con sus palabras, con sus obras, y esto también vivido en el ámbito familiar

Vamos a centrarnos ahora en la persona del leproso, el evangelista Marcos nos refiere que un leproso se aproximó a Jesús, quizá ahora no comprendamos el sentido de este personaje, hoy en día tenemos tan avanzado la ciencia médica pero ya no se ve como un problema social. Pero,  ¿quién era el leproso en los tiempos de Jesús?: primero al leproso se le concebía como un maldito de Dios, era el castigo a una actitud pecadora y negativa que había realizado contra Dios y Dios lo castigaba por lo tanto un leproso era como un señalado ante los demás como alguien que había cometido un pecado grave, en  segundo lugar el leproso era marginado de la ciudad, no tenía derechos, lo sacaban del pueblo y dejaban que muriera fuera del pueblo, por lo tanto no tenía ya una condición humana, una condición de miembro de una comunidad, era un excluido del pueblo, nadie podía acercase a un leproso y menos tocarlo, sin embargo, cuando leemos el texto, Jesucristo como hijo de Dios sale al encuentro del leproso, se acerca a él, lo toca y dialoga con él, el leproso le dice, si quieres puedes curarme y que hermosa la palabra de Jesús, si quiero, queda limpio, el querer de Jesús es sacar al hombre de esa condición en que se encuentra.

Mis hermanos hoy en día cuantos leprosos existirán también en nuestra sociedad, no con esta enfermedad, pero si de repente con sus actitudes, de repente por su comportamiento son excluidos de la sociedad. El cristiano no puede excluir a nadie, el cristiano tiene que estar abierto a tender una mano a todos aquellos que son marginados, excluidos, separados, pensemos y reflexionemos quiénes son los leprosos hoy en nuestra sociedad y busquemos la manera de orar por ellos, buscar también la manera de brindarles una oportunidad, una ayuda, hay muchos leprosos que necesitan nuestra ayuda.

Reflexionemos esta semana y preparémonos para el Tiempo de Cuaresma que ya está por llegar, que el Señor los colme de muchas bendiciones, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.

+ Richard Daniel Alarcón Urrutia
Arzobispo Metropolitano del Cusco.